
Hoy desperté a millas de diciembre, a millas de aquella tarde junto a ti. Dónde estás, yo no lo sé. Yo estoy aquí, donde huele a café recién hecho, y te extraño. No me enseñaron a ser fuerte, por eso te añoro. Y te espero debajo de la Torre Eiffel, con mi viejo abrigo desgastado y los brazos abiertos, preparados para abrazarte.



